¿ Tengo un nervio pinzado? 

La sensación eléctrica o como de “zona enganchada” que provocan las contracturas musculares puede hacernos creer que tenemos una compresión nerviosa. Vamos al especialista, nos solicitan una resonancia y nos dicen que no hay ningún problema con los nervios de la columna y que los cambios radiológicos que se ven son normales para la edad. Continuamos con el fisioterapeuta, comenzamos un entrenamiento dirigido y el dolor sigue ahi.

¿ Será la postura? 

La postura tiene mucha influencia sobre todo en trabajos sedentarios y si con la edad hemos ido perdiendo masa muscular ( sarcopenia), o no somos especialmente deportistas. 

¿ Pero puede haber otros factores que perpetúen las contracturas musculares?

La neurociencia actual nos lo confirma, detrás de un dolor crónico en las cervicales o lumbares a puede haber un MAL FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO.

El sistema nervioso autónomo ( SNA)  regula las respuestas INVOLUNTARIAS del cuerpo. Es el sistema de “ cables” que conecta el cerebro con el corazón, el pulmón, el sistema digestivo y los músculos, y se divide en dos ramas que trabajan de forma equilibrada:

  • el sistema nervioso simpático, que es nuestro sistema de “lucha o huida”, prepara el cuerpo para la acción, aumentado la frecuencia cardiaca, la presión arterial, fabrica glucosa  y tensa a los músculos para la acción.
  • el sistema nervioso parasimpático, que promueve la relajación, la recuperación del cuerpo, la reparación de tejidos y puede modular el dolor, es nuestro sistema de “ descanso y recuperación”.

Ejemplo práctico para entenderlo: si veo que pierdo el autobús mi cerebro activa el simpático para que mi corazón bombée mas deprisa, respire más rápido y prepare a los músculos para correr. Cuando subo al autobús esa sensación que noto de alivio y relajación es mi cerebro que ha activado el parasimpático para la vuelta a la normalidad. 

¿ Y qué tiene que ver esto con el dolor de espalda?

La hiperactividad del simpático, por ejemplo en una situación de estrés, miedo o incertidumbre, provoca perpetuación del dolor por dos mecanismos principalmente:

  • Excitabilidad de las fibras nerviosas volviendo al sistema nervioso más sensible al dolor. Los nervios se comportan como “cables” en el cuerpo, si siempre están trabajando se mantienen como conectados permanentemente y dispuestos a trasmitir señales de dolor de forma continua.
  • Un estado proinflamatorio en el cuerpo, ya que la activación continuada provoca consumo de energía , y esa inflamación se encarga de perpetuar el dolor, además de promover un descenso de la inmunidad y la predisposición  a enfermedades autoinmunes. 

Por el contrario, el equilibrio del sistema nervioso autónomo modula la capacidad del cerebro para controlar que tan intensamente se percibe el dolor. Es decir, si el sistema parasimpático funciona correctamente y equilibra el simpático, las vías del dolor se encuentran más moduladas y la respuesta del paciente a los tratamientos suele ser mejor. 

¿ Qué otros síntomas se asocian a mal funcionamiento del sistema autónomo?(*)

Tenemos síntomas relacionados con el sistema digestivo ( dolor de estómago, digestiones pesadas, hinchazón abdominal y gases, síntomas de colon irritable); otros relacionados con el cerebro ( insomnio, niebla mental, mareo, síntomas de depresión o ansiedad). Podemos sentir taquicardia ( por la activación del corazón que al fin y al cabo es un músculo), o fatiga crónica ( por cansancio muscular por las contracturas o falta de reparación durante el descanso nocturno). 

(*) De ninguna manera debemos considerar estos síntomas directamente derivados del estrés o la disregulación autónoma sin realizar los estudios pertinentes y descartar enfermedades. 

¿ Como puedo activar mi sistema parasimpático?(**)

  • rie y canta ( la vibración de las cuerdas vocales activa el nervio vago que pasa por el cuello)
  • escucha la música que te gusta
  • practica técnicas de relajación ( yoga o meditación)
  • realiza respiraciones controladas y lentas como en la “ respiración diafrgamática”
  • deja tiempo entre la cena y la hora de dormir
  • haz inmersiones en agua fria o acaba la ducha con agua fría 
  • hazte automasajes en el cuello

(*) Se trata de una terapia coadyuvante que no sustituye la valoración ni los tratamientos médicos convencionales.